Un Midrash Covid Moderno

En abril, un equipo encabezado por la Dra. Osnat Luxenburg, directora de Tecnología Médica y Administración de Infraestructura del Ministerio de Salud de Israel, llevó a cabo una extensa investigación sobre todas las vacunas Covid 19 que se estaban investigando alrededor del mundo. Finalmente, el equipo recomendó compra de opciones de la vacuna ofrecida por Moderna.

La empresa de biotecnología con sede en los EE.UU. estaba asegurando su capacidad de fabricación permitiendo a los gobiernos pagar por las dosis de la vacuna por adelantado.

Al igual que sus competidores Sanofi, Pfizer y otros, Moderna estaba experimentando con un enfoque de la vacuna que nunca antes se había hecho para los seres humanos.

En las vacunas tradicionales se introduce en el cuerpo una versión debilitada o pasiva del virus, lo que hace que se creen anticuerpos en el organismo capaces de atacar al virus en el caso de que la persona se encuentre expuesta a él.

En el nuevo enfoque (llamado ARNm), se inyectan en un ser humano trozos de ARN mensajero que contienen la plantilla química de una proteína de púas (las púas son lo que el virus utiliza para adherirse a una célula humana - el primer paso para enfermar a alguien) del virus del SARS-CoV-2.

Eso provoca que el cuerpo monte una respuesta inmune a esa proteína viral, como en las vacunas tradicionales. "Esencialmente, el paciente hace su propia vacuna", dice el narrador de un video de Moderna sobre la vacuna. "Esto elimina al intermediario".

El hecho de que en junio la afirmación de Moderna estaba basado solo en ensayos de fase uno con sólo ocho pacientes y que Israel tuviera que pagar 240 millones de shekels (71 millones de dólares) para asegurar su prioridad en la línea de suministro, era ciertamente apostar en grande.

Como Ronny Linder reportero del periódico israelí  "Haaretz" escribió, el contador general de la tesorería en ese momento, Rony Hizkiyahu, se opuso a aprobar el trato sin hacer una oferta debido a los altos riesgos asociados con el pago a una compañía que desarrollaba una vacuna utilizando nueva tecnología, sin garantía de que pudieran entregar el bien. El Consejo de Seguridad Nacional también se opuso al acuerdo, temiendo que los acuerdos con empresas privadas le quitaran el soplo de encima a quienes trabajaban en el desarrollo de una vacuna israelí  en el Instituto de Investigación Biológica".

Al final, el primer ministro Benjamin Netanyahu decidió proceder con la compra.

Según los términos del contrato con Moderna, la compañía suministrará dos millones de dosis de la vacuna, suficiente para un millón de israelíes. Los equipos médicos, los grupos de alto riesgo y las mujeres embarazadas estarían entre los primeros en ser vacunados.

La principal instalación de Moderna en los Estados Unidos está destinada a la distribución nacional, sin embargo, la empresa se ha asociado con el fabricante biotecnológico suizo Lonza para producir las dosis que suministrarán a Israel.

El director médico de Moderna, el Dr. Tal Zaks dijo que "El adelanto que Israel pagó ayudó a construir las líneas de producción de la compañía".

Nacido en Israel hace 54 años, el Dr. Zaks recibió su título de médico y un doctorado de la Universidad Ben Gurion y sirvió en las Fuerzas de Defensa de Israel como médico. Es hijo de un ex presidente de la Unión Matemática de Israel. Su madre, de 80 años, todavía vive en Ra'anana.

El Dr. Zaks y otros dos investigadores - Alexander Gintsburg, director del Instituto de Investigación Gamaleya de Epidemiología y Microbiología en Moscú, y Shmuel Shapira, Director General del Instituto Israelí de Investigación Biológica en las afueras de Tel Aviv - fueron nombrados Nº 2 en la lista del Jerusalem Post de los 50 judíos más influyentes del año 2020.

El Dr. Zaks se trasladó a los Estados Unidos en 1996, donde inicialmente había venido a estudiar inmunología de tumores en el Instituto Nacional del Cáncer y completar su formación clínica en medicina interna en el Hospital Universitario de Temple. Se unió a Moderna en el 2015 después de haber ocupado cargos en GlaxoSmithKline en el grupo de investigación genética y en Sanofi como vicepresidente senior y jefe de Oncología Global. Lo que lo atrajo a Moderna fue su misión de construir una nueva clase de medicina.

En una conversación con Mike Milken en mayo pasado, el Dr. Zaks dijo

"Ya no se trataba de cómo tomar esta droga y convertirla en una medicina para el cáncer. De repente, si podía hacer que esto funcionara, ¿qué tipo de medicinas y vacunas podíamos hacer? Para alguien que ha llegado a definir su pasión por traducir la ciencia a la medicina, esta fue una forma completamente nueva y mucho más profunda de asumir ese desafío. Si tuviéramos éxito, tendría implicaciones e impactos mucho más allá de lo que pude imaginar en su momento".

El Dr. Zaks, quien ha servido como médico voluntario en el Centro Médico de la Administración de Veteranos de Filadelfia, tratando a pacientes con cánceres genitourinarios, a partir del 9 de noviembre de 2020, tenía un valor neto estimado de al menos 11,6 millones de dólares según "Wallmine". Sin embargo, según declaraciones hechas a la Comisión de Valores y Bolsa, el Dr. Tal ha realizado 39 operaciones con las acciones de Moderna que posee, lo que le ha permitido ganar más de 50 millones de dólares desde el comienzo de la pandemia.

Hay muchas lecciones e inspiraciones que aprender de esta historia, pero ciertamente, esto es un "derrame" de la nación emergente y una visión del lugar de Israel en el siglo XXI que vale la pena meditar.